jueves, 21 de octubre de 2010

JORNADA DE MADRES TALLER DE EMOCIONES

JORNADA DE MADRES
TALLER DE EMOCIONES
ASOCIACION ASPERGER CASTILLA-LA MANCHA (AACLM)




            La Asociación Asperger Castilla-La Mancha tiene el placer de invitar a todas las madres y amigas/os de hijos con Síndrome de Asperger  a una jornada de “Taller de Emociones”, que tendrá el lugar el sábado día 23 de Octubre de 11.30 a 13.30, en Ciudad Real, Ronda de Calatrava 18 (frente a la Escuela de Magisterio), con el propósito de:

1.     Compartir nuestras experiencias.
2.     Visualización positiva.
3.     Técnicas de relajación.
4.     Trabajo sobre la empatía.
           

            Si estás interesada contacta con nuestra Asociación. Te esperamos el próximo sábado.


domingo, 30 de mayo de 2010

CONVOCATORIA TALLER DE PADRES Y MADRES.


La Asociación convoca a socios e invitados, al TALLER DE MADRES Y PADRES, el sábado 5 de junio de 2.010 a las 11:30 h en la Spain Languaje Institute, Ronda de Calatrava 18, Ciudad Real, para tratar los siguientes temas:
1.-DISTRIBUCIÓN DE COMPETENCIAS EN LA ASOCIACIÓN:
Educación: Mercedes Gutiérrez.
Sanidad: Frank Spain.
Financiación: Consuelo Barreras.
2.-DIFUSIÓN DE LA LISTA DE PSICÓLOGOS AUTORIZADOS POR LA CONSEJERÍA DE SANIDAD EN LA COMUNIDAD.
3.-EMPATÍA: ¿LES FALTA A LOS ASPERGER O A LOS DEMÁS?
4.-¿QUÉ ES LA FUNCIÓN EJECUTIVA?
5.-CONFECCIÓN DE UN LISTADO DE IES DE LA PROVINCIA, QUE LA ASOCIACIÓN RECOMIENDA, A FAMILIAS CON HIJOS ASPERGER QUE PASAN DE PRIMARIA A SECUNDARIA.

DURACIÓN APROXIMADA DE LA SESIÓN: 2 HORAS.
SIMULTANEAMENTE SE CELEBRARÁ UNA REUNIÓN DE CHICOS ASPERGER MAYORES DE 14 AÑOS.

FRANK SPAIN (PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ASPERGER CLM)

martes, 20 de abril de 2010

LA HISTORIA DE BRENT

Santa Claus se estaba preparando para visitar la guardería a la que iba nuestro hijo. De repente, nuestro hijo le retiró la silla a Santa Claus y el viejo y alegre San Nicolás se cayó aparatosamente. Los demás niños y sus padres no sabían qué actitud tomar. Mi mujer y yo, tampoco.
Pasarían más de 8 años antes de que recibiéramos el diagnóstico de síndrome de Asperger, también llamado a menudo autismo de alto funcionamiento. Por lo menos, el diagnóstico explicaba más claramente el apuro que pasamos en la guardería, así como una docena de ejemplos más de la singularidad de nuestro hijo.
Así como Santa Claus, según nos informaron, se repuso de la caída, papá y mamá se agotaron tratando con pediatras, psiquiatras, psicólogos, alergólogos, farmacólogos, terapeutas, consultores educativos y consejeros, sin dejar fuera a nuestro seguro médico, al personal de colegios públicos y privados y a los profesores a domicilio. Y además nos trasladamos a vivir a un lugar presuntamente favorable desde el punto de vista alérgico (en el cual nuevas alergias reemplazaron a las antiguas) y un par de meses después, nos volvimos a nuestro lugar de origen para poner remedio a nuestra añoranza. Estábamos preparados para no escatimar ningún esfuerzo.
Aunque tardío, el diagnóstico de Asperger ayuda de hecho a disminuir lo que podríamos llamar el "pánico parental". Tenemos más claro lo que podemos esperar, cómo podemos tratarlo y cómo estar preparados para enfrentarnos a lo inesperado.
Uno podría razonablemente preguntarse si este diagnóstico nos trae además temores sobre el futuro de nuestro hijo, sobre sus expectativas a la hora de navegar con éxito en el laberinto de los rituales sociales, que es el lugar más estresante de todos los oscuros lugares en los que la gente con Asperger debe entrar. Sí, el diagnóstico nos ha traído nuevas preocupaciones, sobre todo en lo relativo a sus inminentes salidas con chicas, propias de la adolescencia, a si entenderá de verdad el compromiso que se necesita tener para casarse, para criar a los hijos o para tener relaciones profesionales productivas. También existe la preocupación de que sus hijos pudieran heredar determinados rasgos de Asperger.
Y sin embargo, con todos los ajustes diarios y las incertidumbres futuras, hay un lado "positivo" inesperado. Diré algo más sobre esto en un momento.
El diagnóstico de síndrome de Asperger y nuestro subsiguiente examen de la literatura existente nos ha ayudado a entender muchas cosas que nos han inquietado durante años, tales como:
¿Por qué, cuando nuestro hijo era un niño pequeño, capaz de hablar con claridad, respondía a nuestros saludos cariñosos simplemente con una mirada fija hacia el vacío?
¿Por qué se resistía a nuestros abrazos y sin embargo, cuando dormía con papá o mamá, parecía pegarse a nuestras espaldas con todo su cuerpo?
¿Por qué se tiraba al suelo y gritaba cuando alguien ponía en marcha un aspirador?
¿Por qué sus preguntas se volvían cada vez más y más repetitivas, como si nunca hubiera oído nuestras respuestas?
¿Por qué, durante la mayor parte de su niñez, no pudo nuestro hijo recoger un balón cuando su padre se lo lanzaba o aprender él a lanzarlo correctamente?
¿Por qué, cuando se murió el perro de un compañero de clase, nuestro hijo reaccionó riéndose a la cara del afligido jovencito?
¿Por qué, después de experiencias de juego en las que sus compañeros de equipo le gritaban con resentimiento, nuestro hijo insistía en que solamente había intentado ayudar al equipo rival?
¿Por qué, en sus primeros años escolares, se desorientaba de un modo tremendo cuando tenía que cambiarse a una nueva tarea?
¿De dónde venían todos aquellos tics que aparecían y desaparecían, tales como movimientos de manos y brazos extraños, tos incesante, tartamudeo o sonarse la nariz con mucho ruido?
¿Qué es lo que desencadena esos ataques de ansiedad periódicos y alarmantes, durante los cuales a veces se muerde a sí mismo con fuerza y agita furiosamente sus manos?
¿Por qué los "amigos" le abandonan con una consistencia tan desesperante?
¿Por qué durante tanto tiempo se encontraba incómodo con pantalones ceñidos a la cintura y se empeñaba en ponerse ropa inapropiada, pero más suelta?
Cuando nuestro hijo es presentado a una persona sola, ¿por qué su cuerpo se hace rígido y su cara adopta una expresión sobresaltada, aunque puede dirigirse a toda la gente que llena una habitación con una relativa facilidad?
¿Cómo es posible que toque el piano casi perfectamente delante de una audiencia, cuando las lecciones de práctica anteriores han sido irregulares y además han acabado frecuentemente en colapsos nerviosos emocionales?
¿Por qué sus notas en comprensión de lectura caen tan alarmantemente?
¿Por qué, aunque se le proporcionó un amplio material de lectura desde su más temprana edad, él se sumergía sin embargo en libros de publicidad de ferias automovilísticas?
¿Qué es lo que explica una motivación cercana al cero y una energía tan baja en un joven de tan alta inteligencia?
¿Qué es lo que hace que nuestro hijo convierta una simple excusa en una especie de auto-flagelación persistente, hasta el punto de aturdir a papá y mamá?
Donde anteriormente sólo había conjeturas, ahora hay respuestas (aunque limitadamente satisfactorias) a todas estas preguntas en el contexto del síndrome de Asperger. Hay que observar que los tiempos verbales de las preguntas cambian, lo que indica que nuestro hijo ha avanzado en su habilidad para cambiar de tarea, atrapar una pelota o vestirse de un modo adecuado. También ha habido un progreso en la mayor capacidad de sus padres para entenderle con paciencia y para pensar, cada vez con más convicción, que algunos rasgos de Asperger pueden ser cortocircuitados, e incluso superados.
Aunque los doctores pueden ahora juzgar, en base a las combinaciones del comportamiento, dónde pueden situar a un niño en el continuo del autismo, todavía están lejos de saber por qué los niños con Asperger muestran estos comportamientos. Y hay poco consenso en cuanto a si los síntomas de Asperger más perturbadores pueden realmente cambiarse, sea mediante la modificación de conducta o a través de la bioquímica.
Nosotros los padres, de cuyas respuestas dependen los especialistas médicos hasta un punto mayor de lo que podríamos haber esperado, estamos todavía en el mismo nivel que los que intentaron inventar por primera vez la rueda. Los padres deben, en primer lugar, examinar cada una de las pistas que pudieran beneficiar o por lo menos aliviar a sus hijos de algún modo, intentarlo, intentarlo otra vez, y si se fracasa por esta vía, volver atrás e intentar otra cosa.
Por ejemplo, mi hijo de 12 años y yo asistimos a unas jornadas de la organización MAAP (More Advanced Autistic People, personas autistas más avanzadas). Entre otras muchas cosas, aprendí que a los niños Asperger les gusta a veces ser "rodeados" o "protegidos" (lo que ayudó a explicar su postura a la hora de dormir durante su primera infancia). Durante varios meses antes de las jornadas, mi hijo había adquirido la costumbre de toser y de crisparse espasmódicamente cada noche, de 30 a 90 minutos antes de quedarse dormido. Cuando él preguntó (en la habitación del motel, a la vuelta de las conferencias) si podía acostarse en mi cama, dije "¡Por supuesto!"y me puse a acariciarle su cabeza despacio, con cierto ritmo y muy suavemente. Tosió unas 8 o 10 veces y se durmió en 5 minutos. Cuando intenté de nuevo este método en casa, conseguí bajar el intervalo de tiempo a menos de 2 minutos. Cuando escribo esto, estas caricias ya no parecen ser necesarias en absoluto, aunque podría ocurrir que este tic volviera otra vez. ¿Cuál es la lección? Puede que esté creciendo y que sea ya casi tan alto como papá, pero todavía existe un niño pequeño en su interior, mi niño pequeño con necesidades especiales.
Estas necesidades nos obligan ahora a conocer los efectos que los ruidos intensos provocan en nuestro hijo y a evitarlos (¿recuerdan la aspiradora?). Por ejemplo, hemos disminuido en gran medida el hablar a gritos inútilmente a nuestro hijo más pequeño, que desgraciadamente tiene un trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. Los problemas sensoriales de nuestro hijo con Asperger también incluyen el tacto y el modo en que algunas prendas de vestir le afectan o le hacen sentirse incómodo.
Ahora, papá y mamá le prestan nueva atención a las conversaciones y las experiencias sociales, para intentar descubrir cómo podemos facilitar a nuestro hijo el camino a través de lo que para la gente con síndrome de Asperger es una selva terrorífica. Sabemos ahora mucho más sobre cómo piensa nuestro hijo mayor y sobre las diferencias de origen neurológico entre su manera de ver el mundo y la nuestra.
Hemos descubierto que ambos tenemos unos cuantos rasgos de Asperger, lo que nos ha ayudado a entender peculiaridades anteriores y actuales propias y de nuestra pareja. Este hecho nos ha dado asimismo pistas sobre cómo ayudar a nuestro hijo a superar rasgos parecidos que a nosotros nos perjudicaban.
Todavía nos resulta difícil entender que tantos profesionales examinaran durante tantos años los síntomas de nuestro hijo, antes de que un equipo de dos profesionales nos hablaran del síndrome de Asperger.
Si hubiéramos sabido antes lo que sabemos ahora, podríamos haber prevenido un gran número de crisis escolares, que en los últimos años han empezado a ser más graves, en particular el modo en que habitualmente sus profesores perciben la forma en la que nuestro hijo se dirige a ellos o les pregunta. Resulta impertinente con los profesores, ya que posee un sentido del humor que no tiene en cuenta las convenciones sociales. Puede estar diciéndose a sí mismo: "Voy a intentar esto y ver qué pasa". Y cuando los profesores distribuyen deberes escolares que implican seis o siete pasos y con plazos de entrega no muy cercanos, tales como un trabajo final o un proyecto de investigación, nuestro hijo se encuentra superado. Entonces, queriendo mostrar que quiere hacer las cosas bien en lo que se refiere a dichas tareas, puede que empiece a entrar en detalles punto por punto, para entender todo lo que se espera de él. Pero es este tipo de interrogatorio el que hace que los profesores se suban por las paredes. Cuando nuestro hijo ve esta reacción, decide huir de la tarea, tanto mental como emocionalmente. La noche anterior a la fecha de entrega del trabajo, puede que se lo diga o no a sus padres para buscar ayuda.
Dado que la etiqueta de autismo de alto funcionamiento sitúa ahora a nuestro hijo como un estudiante de una escuela pública bajo la protección de la Ley de Americanos con Discapacidades (Americans with Disabilities Act), la aplicación actual de esta Ley está resultando beneficiosa. A diferencia de las experiencias del pasado, los profesores no descartan a nuestro hijo diciendo cosas tales como "Yo ya sé cuándo está abusando de mi paciencia". Ahora, durante la escuela secundaria y gracias a la presencia en casa de profesionales de educación especial, se está formando una especie de red de apoyo que está alerta. No estamos diciendo que se produzca una intervención antes de una crisis como pueda ser un ataque de ansiedad. Pero existe ciertamente una nueva energía del profesorado escolar que se aplica en situaciones de emergencia en las que se ve envuelto nuestro hijo, con el objetivo de que dichas situaciones no vayan a peor. Hemos incluso observado una creciente preferencia por parte del profesorado especial para enfrentar e intentar resolver el problema en el propio colegio, en vez de mandarle a casa. Nosotros siempre le habíamos ofrecido esta última alternativa para que estuviera seguro de que existía un puerto donde pudiera sentirse a salvo, pero quizás la táctica de los profesores sea mejor para él.
Debido a que los niños con Asperger tienen dificultades para los deportes, suelen ser "animales de sofá" y nuestro hijo se estaba poniendo obeso. A mi mujer se le ocurrió la idea de contratar a un entrenador personal, que ahora viene con frecuencia para trabajar fuera de casa con el niño. Nuestro hijo empezó a tener mejor aspecto casi enseguida. También parecía sentirse mejor, tanto física como emocionalmente. No nos importa lo que nos cueste, mientras nuestro hijo esté más sano y más feliz.
Ya he indicado anteriormente que existe una parte positiva en nuestra súbita inmersión en el mundo del síndrome de Asperger y el saber que nuestro hijo tiene una discapacidad que ahora podemos identificar, aunque sea complicada. Nos sentimos optimistas con respecto a sus habilidades en arte, música, informática y matemáticas, así como en su capacidad de memorización, análisis y razonamiento especial. ¿Adónde le conducirán? Temple Grandin, en su libro "Pensando en imágenes" (Thinking in pictures) y a la que oímos hablar en las jornadas del MAAP, argumenta bien la posibilidad de que Albert Einstein pudiera haber tenido lo que hoy llamamos síndrome de Asperger. También nombra a otras personas famosas con estos rasgos. La Dra. Grandin tiene autismo de alto funcionamiento y es una reconocida experta en ciencia animal. Ha diseñado la tercera parte de todos los medios para manejar el ganado que se utilizan actualmente en los Estados Unidos. Simplemente el saber que es posible llevar una vida tan productiva como la suya ha iluminado el panorama de nuestro hijo con Asperger.
Como padres, ya hemos superado la etapa del "¿Por qué nosotros?". Y debido al hecho de que los niños con Asperger muestran entre ellos casi el mismo número de síntomas distintos que de similitudes, la ayuda de los grupos de apoyo es limitada. En este momento, mientras nuestro hijo tiene todavía una edad en la que nuestra influencia puede ser importante, nos focalizamos fundamentalmente en guiarle para que haga las cosas lo mejor que pueda.


Autores: Brenda Smith Myles y Richard L. Simpson
Extraído del libro: "Sindrome de Asperger- Guia para educadores y padres". Ed. Pro-ed
Traducción para uso interno de la Página Autismo-España: Cristina Fanlo

lunes, 22 de febrero de 2010

CRITERIOS Y PAUTAS A SEGUIR EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE CON ALUMNOS CON SÍNDROME DE ASPERGER.


  1. Reconocer que el alumno no está enfermo. No sufre una discapacidad mental, ni degenerativa. Lo que tiene es un Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD). Es neuronal y afecta a su manera de entender el mundo y a los que le rodean.
  2. Conviene recabar toda información de psicólogos, orientadores y demás profesionales que le han tratado durante la etapa de primaria. Tener una o varias entrevistas con los padres para conocer exactamente las fuerzas y debilidades del alumno (todos los Asperger tienen rasgos en común pero ninguno es igual a otro).
  3. En la primera entrevista con los padres el tutor/jefe de estudios/director debe explicarles cuál es el organigrama del Centro y las personas a las que tienen que dirigirse para tratar el problema de su hijo, para que los padres sepan en cada momento con quién tienen que hablar.
  4. Por la naturaleza de este Síndrome, los chicos que lo padecen son extremadamente vulnerables al acoso, burlas, insultos, agresiones físicas y rechazo de sus compañeros. Necesitan ser protegidos en todo momento durante su estancia en el Centro. Esto implica la colaboración de todos los profesores del Centro para mantener una vigilancia constante.
  5. Según las características de cada individuo necesitarán un PTI para algunas asignaturas.
  6. Su dispraxia puede hacer que necesite ciertos soportes para realizar algunas tareas: ordenador para escribir, aislamiento para hacer un examen, agenda de actividades elaborado por el tutor…
  7. Debido a su incapacidad de interactuar con sus iguales, hará falta elaborar un sistema para asegurar que no se quede aislado en los descansos. Esto se puede hacer bien dejándole acceso a la biblioteca o si algún “amigo”, que podría ser un profesor/a o un alumno mayor voluntario se ocupara de él en estos momentos.
  8. Que el tutor busque por todos los medios una manera de hacer que los demás compañeros de las clase conozcan sus dotes especiales (todos los chicos Asperger tienen o memoria fotográfica o conocimientos enciclopédicos sobre ciertos temas). Esto serviría para aumentar su autoestima, que se ve mermada al no tener otras habilidades que sí pueden tiener el resto de sus compañeros.
                                                                                   
                                                         FRANK SPAIN (Presidente de la Asociación de Castilla-La Mancha)

lunes, 8 de febrero de 2010

DETECCIÓN DEL SÍNDROME DE ASPERGER.

JUANA Mª HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ

Equipo específico de Alteraciones Graves del Desarrollo. Consejería de Educación. Madrid
Publicado en Maremagnum (2003)


“A lo largo de estas páginas mi objetivo será plantear algunas reflexiones que contribuyan al debate incipiente que comienza a plantearse acerca de qué condiciones contribuyen a la mejora en la calidad de la enseñanza dirigida a los alumnos con trastorno de Asperger. Sabemos que las necesidades de estos alumnos con alto nivel funcionamiento intelectual no están siendo bien atendidas y que la respuesta a esas necesidades nos enfrenta a retos importantes.
En el análisis de estos retos voy a centrarme en las dificultades de detección y diagnostico. Es evidente que estos alumnos y sus familias pueden y deben beneficiarse de los esfuerzos por mejorar la detección y las oportunidades crecientes de una intervención efectiva que una detección a tiempo puede brindar. Tales detecciones son siempre relevantes para establecer las metas educativas y ajustar la propuesta curricular.

Acerca de la necesidad de detectar

Las personas con un trastorno de Asperger están mal identificadas en el medio educativo y sus problemas de relación suelen ser malinterpretados como simples “problemas de conducta” o de “personalidad”. Normalmente son considerados como personas raras y excéntricas, poco hábiles socialmente, obsesivos…

Además, con frecuencia, estos alumnos son diagnosticados muy tardíamente (hacia los 11 años de edad media, según datos de un estudio de Howlin y Moore, 1997). La detección del autismo puede no identificar variantes menos severas del trastorno (sin retraso mental o con lenguaje) y, por otra parte, la falta de una desviación clara en el lenguaje usualmente lleva a un reconocimiento clínico más tardío que en otros trastornos del espectro autista.
Consecuentemente muchos de estos niños permanecen sin diagnóstico durante años, o son diagnosticados, erróneamente diagnosticados, de trastornos del aprendizaje o trastorno de hiperactividad con déficit de atención, a pesar de las claras diferencias en su competencia social y repertorio restringido de actividades.

Esta falta de diagnóstico les causa crecientes dificultades en sus intentos de responder a las demandas de la educación elemental sin los apoyos necesarios y las familias con frecuencia se muestran preocupadas y desorientadas ante las dificultades del hijo.

La dificultad de detección también se puso de manifiesto en el citado estudio cuando se hizo el análisis cualitativo de la respuesta educativa que reciben estas personas en los centros ordinarios. En este análisis participaron profesores, orientadores, equipo directo y familias, quienes plantearon la necesidad de detección y diagnóstico porque en los centros ordinarios hay numerosos casos de alumnos con trastorno de Asperger que carecen de diagnóstico preciso, por lo que no se comprenden bien sus necesidades ni tienen una respuesta adecuada.

Resultan de particular interés las siguientes conclusiones del citado estudio:
• La mayoría de las personas con Síndrome de Asperger no está todavía identificada clínicamente. La detección de estos niños y jóvenes durante la etapa escolar tropieza con infinidad de problemas, que sólo muy recientemente han comenzado a identificarse.
• A pesar de que en otros países existen ya numerosos servicios y publicaciones especializados en la atención a las personas con Trastorno de Asperger, en España estas personas carecen todavía de programas específicos de atención y apoyo.
• Además hay gravísimas lagunas de información, formación y recursos en los profesionales que deben atender a las personas con trastorno de Asperger, tanto en los servicios de diagnostico y atención temprana, como en los centros educativos ordinarios

A partir de estos resultados se detectó la necesidad urgente de organizar una campaña activa para la identificación de estas personas y puesto que algunos casos pueden no llegar al diagnóstico en la etapa infantil es importante que la detección se ocupe también del grupo de niños mayores, adolescentes y adultos.


Acerca de la necesidad de criterios diagnósticos consensuados:

El propósito de la detección es identificar niños con riesgo, tan pronto como sea posible, para que puedan ser remitidos con rapidez a una evaluación diagnóstica completa y les sean aplicados los tratamientos necesarios.

El diagnóstico del trastorno de Asperger se centra en el nivel conductual y debe basarse siempre en el uso de criterios diagnósticos consensuados internacionalmente y de instrumentos diagnósticos homologados. Solo así podremos superar las limitaciones del diagnóstico en base únicamente al juicio clínico.

Criterios diagnósticos de la DSM-IV (APA, 1994):
El término diagnóstico Trastorno de Asperger fue incluido por primera vez en la DSM, en 1994. Se trata, por tanto, de un diagnóstico nuevo, de corta historia, que ha comenzado a utilizarse recientemente, a pesar de que el trastorno fue definido por Asperger en 1943. La DSM IV-TR (2000) mantiene los mismos criterios, pero realiza modificaciones muy acertadas en el texto acompañante.

A. Alteración cualitativa en la interacción social, en al menos dos de las siguientes características:
1. Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social.
2. Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al nivel de desarrollo del sujeto
3. Ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas (p. ej., no mostrar, traer o enseñar a otras personas objetos de interés)
4. Ausencia de reciprocidad social o emocional.

B. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivos, repetitivos y estereotipados, manifestados al menos por una de las siguientes características:
1. Preocupación absorbente por uno o más patrones de interés estereotipados y restrictivos que son anormales, sea por su intensidad, sea por su objetivo.
2. Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales.
3. Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo).
4. Preocupación persistente por partes de objetos.

C. El trastorno causa un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, laboral y otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. No hay retraso general del lenguaje clínicamente significativo (p. e. a los 2 años utiliza palabras sencillas, a los 3 años utiliza frases comunicativas).



Otro ejemplo de estudio: Gillberg y Gillberg (1989)

  • Alteración severa en interacción social recíproca (al menos en dos de las siguientes)
Incapacidad para interactuar con iguales.
Ausencia de deseo de interactuar con iguales.
Ausencia de apreciación de claves sociales.
Conducta social y emocionalmente inapropiada.

  • Intereses restringidos y absorbentes (al menos uno de los siguientes)
Exclusión de otras actividades.
Adherencia repetitiva.

  • Imposición de rutinas e intereses (al menos uno de los siguientes):
Sobre él mismo, en aspectos de su vida.
Sobre los demás.

  • Problemas de lenguaje (al menos tres de los siguientes).
Retraso en el desarrollo.
Lenguaje expresivo superficialmente perfecto.
Lenguaje muy formal, pedante.
Características peculiares en el tono de voz, prosodia extravagante.
Deterioro de la comprensión, incluyendo interpretación literal.

  • Problemas en el lenguaje no verbal (al menos tres de los siguientes):
Uso limitado de gestos.
Lenguaje corporal desmañado, falto de confianza.
Expresión facial limitada.
Expresión inapropiada.
Peculiar mirada inexpresiva.
Torpeza motora: tanto gruesa como fina.

Son múltiples los criterios seguidos a la hora de diagnosticar el S.A. No todos los estudiados están de acuerdo. Por tanto, hay que seguir avanzando en la definición de criterios diagnósticos necesarios, suficientes y universales en todas las personas con trastorno de Asperger, porque ello facilitará la homogeneidad de los diagnósticos y permitirá un sólido contraste de los estudios en diferentes países. Entretanto, los profesionales encargados del diagnóstico tenemos y debemos “argumentar” nuestros diagnósticos de Asperger, explicitando claramente qué criterios diagnósticos usamos y cuáles están presentes.


ESTE ARTÍCULO ES UNA COPIA DEL PUBLICADO EN LA WEB DE LA FEDERACIÓN ASPERGER ESPAÑA. NO ESTÁ TRANSCRITO EN SU TOTALIDAD. PUEDEN LEERLO COMPLETO EN ESTA WEB: PUBLICACIONES: ARTÍCULOS: DETECCIÓN Y DIAGNÓSTICO.

jueves, 14 de enero de 2010

UNA EXPERIENCIA EN BACHILLERATO.


¿QUÉ PUEDO HACER CUANDO MIS ALUMNOS NO APRUEBAN Y LOS CONSIDERO CAPACITADOS?

Como docente, me he planteado muchas veces qué hacer cuando algunos de mis alumnos no consiguen un adecuado progreso en los resultados de  su evaluación.
Sin pensar  que el problema pueda venir de lejos, (cursos anteriores superados de forma inadecuada: “mala base”), debo pensar, más que en las causas, en las soluciones. Por ello creo que, detectado el problema: la no superación de los criterios programados, debería obligarme a diseñar un nuevo plan de actuación, sin perder de vista los problemas detectados y tras una minuciosa observación y un sosegado análisis. Esto se llama institucionalmente: PLAN DE TRABAJO INDIVIDUALIZADO.

Estos términos me llevan a la conclusión de lo que sus palabras significan:
  • PLAN: Escrito en que sumariamente se precisan los detalles para realizar una obra.
  • TRABAJO: Obra, resultado de la actividad humana. (En este caso de mi actividad docente).
  • INDIVIDUALIZADO: Especificar algo, tratar de ello con particularidad y por menor.

Como sería de suponer, estoy hablando de una situación que se ha producido muchas veces en mi práctica docente. Pero sin más rodeos voy a inducir a la resolución concreta de uno de estos problemas, detectados por estas dificultades encontradas en el proceso de ENSEÑANZA-APRENDIZAJE de alguno de mis alumnos.  Podría servir de ejemplo el de un alumno con necesidades educativas especiales derivadas de su peculiar personalidad: LA DEL SÍNDROME DE ASPERGER.

  1. ANÁLISIS Y REFLEXIÓN: Mi alumno, aunque con S.A. es diferente a cualquier otro ASPI. Todas las peculiaridades que he leído sobre chicos como él, puede que no se den en su caso. Cada afectado es diferente en muchas cosas a los otros. Sacaré mis propias conclusiones, una vez analizado el proceso y detectados los problemas.

1.       ALGUNOS PROBLEMAS QUE ENCONTRÉ:
a) Las personas con S.A. tienen una capacidad elevada para la memorización mecánica, y muchas veces un nivel intelectual alto. Esto hace que, muchas veces, como profesor sobrevalora las capacidades del alumno y que se le sometiera a demandas cognitivas excesivas.
Respuesta educativa que funcionó:
·         Indicarle los aspectos más relevantes de los conceptos abstractos y darle muchos ejemplos concretos: presentarle esquemas y resúmenes elaborados por mí.
·         Reforzar la presentación visual con explicaciones detalladas de los pasos a seguir para resolver un problema.
·         Si tiene muchas dificultades para tomar apuntes, proporcionarle algunos apuntes fotocopiados, darle más tiempo para escribir un examen, permitirle que realice las tareas escolares en soporte informático...
·         La clase de gimnasia, y el deporte en general, fue causa de estrés. Pero cambiamos el nivel de exigencia (de forma discreta en su caso) y llegó a convertirse en un momento de disfrute y de mejora tanto de su nivel de autoestima como de sus relaciones sociales. 


b) Comprensión lectora: dificultades para inferir la información implícita y extraer la idea global del texto: A menudo, el alumno es capaz de memorizar gran cantidad de detalles, pero su comprensión del texto es superficial y literal. Esto también le puede ocasionar problemas a hora de responder en los exámenes.

Respuesta educativa que funcionó:
      No debe darse por supuesto que el alumno entiende lo que está leyendo o lo que se pide que haga; es bueno que el profesor se cerciore de que el estudiante lo ha entendido antes de hacer una prueba; no se trata de un concurso ni de unas oposiciones, sino de comprobar los conocimientos y habilidades o estrategias que el alumno efectivamente ha logrado aprender con nuestra ayuda. Asegurarse de que ha comprendido lo que se le pide, realizar las pruebas de evaluación a través de preguntas cortas que exijan respuestas concretas, o preguntas cerradas (verdadero/falso, elegir una opción…), utilizar dibujos, unir con flechas, o incluso hacer evaluaciones orales… Dejar que haga el examen en otro entorno distinto, dejarle más tiempo,  preguntarle si tiene dudas cuando le vemos distraído o preocupado…

c) Tareas de refuerzo o de ampliación: Quizá no sea necesario que sean más cualitativas que cuantitativas. Que haga menos y sean significativas, podría ser ventajoso y muy motivador.

COMO RESUMEN: Os pude ayudar en un caso parecido al mío, observar sus dificultades de forma muy concreta, idear formas de actuar en este proceso de aprendizaje que pueda ayudar a ambos, tantear los resultados y diseñar nuevas estrategias si otras no funcionan.

NUNCA ABANDONAR. NUESTROS ALUMNOS TIENEN TODO EL DERECHO DEL MUNDO, Y NOSOTROS, TODO EL DEBER, DE SER ATENDIDOS DE FORMA INDIVIDUALIZADA DURANTE TODO EL PROCESO DE SU EDUCACIÓN.
NUESTRO ALUMNO CON SÍNDROME DE ASPERGER TIENE LA CAPACIDAD Y DEBE TENER POR ELLO LA OPORTUNIDAD, DE CONTINUAR SUS ESTUDIOS DURANTE TODAS LAS ETAPAS QUE CONSIDERE O DESEE PONERSE COMO META EN SU VIDA.
QUE NO SEA  CAUSA DE NUESTO DESINTERÉS EL IMPEDIR QUE SUS METAS NO LLEGUEN A CUMPLIRSE.

A mí me funcionó. Ha sido la mayor satisfacción profesional que he tenido como profesor de BACHILLERATO. Con mi ayuda tituló y en la actualidad cursa estudios universitarios.

DESDE AQUÍ LE DESEO MUCHA SUERTE Y FELICIDAD. YO, GRACIAS A ÉL SOY AHORA UN POCO MÁS FELÍZ. Y ESO ES MUCHO.